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EL IMPERDIBLE

Rey Midas cartonero

Por Jorge Fontevecchia para Perfil

Sábado 10 de Febrero de 2018

 Artículo extraído del diario Perfil – Por Jorge Fontevecchia

Mientras gran parte de los votantes vieron en Macri a un rey Midas, quienes trabajan con él día a día apelan más veces al apodo de "cartonero Báez" que le puso Maradona en sus primeros años de presidente de Boca.

Jorge Fontevecchia

Setecientos años antes de Cristo, el rey Midas fue el soberano de Frigia, hoy una parte de Turquía. En sus 44 años de gobierno generó tanta riqueza para sus ciudadanos que se ganó un espacio en la mitología griega como aquel que todo lo que tocaba se convertía en oro, alegoría que llegó hasta el presente para describir a quien es muy exitoso materialmente.

La causa de la significativa caída de imagen de Macri, quien pasó de tener en octubre una relación positiva entre aprobación y desaprobación a una negativa en enero, tiene relación con el mito del rey Midas. Macri ganó las elecciones de 2015 y 2017 no por su empatía, encanto e identificación con los votantes sino por lo mismo que haría que nunca pudiera llegar a presidente: ser empresario y rico, condición que habitualmente generaba odio y envidia. Pero por el contrario, después de cinco años de estancamiento económico, que Macri fuera un significante de éxito y riqueza les permitió a muchos argentinos deseosos de progreso proyectarse en él creyendo que todo aquello con lo que entrara en contacto se transformaría en algo valioso. Y la desazón es porque ese efecto mágico no se produce.

Vencida electoralmente Cristina Kirchner y encarcelados sus más prominentes funcionarios, ser antagonista del kirchnerismo dejó de disculpar a Macri de su falta de éxito económico. Así como bien pronosticaba Jaime Duran Barba sobre que en las elecciones de octubre pasado no se votaría por la economía sino en contra de la corrupción kirchnerista, a partir del lunes 23 de octubre pasó a ser la economía lo que le genera aprobación o desaprobación. Podrá ganar algo de popularidad en los sectores medios bajos y bajos promoviendo mano dura contra el delito –como lo hizo con Chocobar– pero ningún tema podrá disimular las consecuencias en mayor inflación y espiralamiento del precio del dólar que tuvo el anunciar oficialmente que habría suba de precios, que es lo que hicieron en aquella conferencia de prensa al presentar con redoblantes que cambiaban las metas de inflación.

Al "mejor equipo de los últimos cincuenta años" se le cayó la máscara de sus internas y que parte de ellos pudieran disfrutar de la rendición pública de Sturzenegger le costó al país 5% más de inflación y devaluación en 2018, o sea ninguna mejora real de competitividad del peso, y varias centenas de miles de personas menos que podrían haber salido de la pobreza a fines de 2018, sumado a una pérdida de expectativas positivas sobre la marcha de la economía en general, que reducirán algunas décimas el crecimiento del PBI.

Los meses de la caída de la aprobación de Macri, diciembre y enero, coincidieron con que por primera vez no estuvo en Argentina casi tres meses seguidos Jaime Duran Barba, quien se concentró en su país para que Rafael Correa no pueda ser presidente de Ecuador. Cumplido ese objetivo con el triunfo de su cliente, el actual presidente Lenín Moreno, sobre Correa en el referéndum, Duran Barba regresó a la Argentina esta semana, pero le será cada vez más difícil encontrar formas de predisponer favorablemente a la sociedad con Macri si la economía no mejora.

Mientras gran parte de los votantes vieron en Macri a un rey Midas, quienes trabajan con él día a día apelan más veces al apodo de "cartonero Báez" que le puso Maradona en sus primeros años de presidente de Boca, cuando era extremadamente cuidadoso con el dinero. Ese rasgo de gastar lo menos posible es trasladable a todas las formas de capital, también al simbólico y al electoral. Y se puede reflejar tanto en no haber querido –acertadamente– compartir con Sergio Massa el triunfo en 2015

aun corriendo el riesgo de ganar por uno por ciento, o retaceándole a Emilio Monzó la posibilidad de sumar peronistas al PRO, exponiéndose a aprobar leyes en Diputados por márgenes muy justos o fracasar en alguna sesión, como sucedió el 14 de diciembre con la reforma previsional, cuando Elisa Carrió tuvo que pedir la postergación de la votación por falta de quórum, más el costo político de agregar un día de caos entre manifestantes y fuerzas de seguridad frente al Congreso.

Otra forma de expresar su aversión al gasto puede estar en el gradualismo de su política económica. Por no correr el riesgo de gastar todo su capital político en una gran jugada económica, como Menem con el Plan de Convertibilidad o Alfonsín con el Plan Austral, ambos hasta con cambio de moneda, Macri apuesta a un proceso de largo aliento que en Boca le dio resultado pero no necesariamente es repetible en la complejidad de un país. Vale mencionar que muchos de esos planes que producen resultados en el corto plazo a largo plazo se hacen inconsistentes.

El conflicto entre rey Midas y "el cartonero Báez" se retroalimenta: como ser tacaño o pródigo es relacional y depende de con qué se compare o cuál sea la expectativa, si a Macri se lo asocia por origen familiar y triunfo personal a una especie de rey Midas, puede que al ser medido se lo perciba avaro. De cualquier forma, crecer a un promedio entre el dos y tres por ciento en 2017 y 2018, cuando Europa y Estados Unidos crecen a un ritmo similar sin los problemas de pobreza del subdesarrollo y los países asiáticos crecen al doble, puede parecer demasiado poco después de cinco años de estancamiento y un 2016 con caída del PBI.

El rey Midas no terminó bien: el de verdad se habría suicidado después de tantos éxitos y el del mito, como no podía comer porque ni bien tomaba

cualquier alimento lo convertía en oro, pidió perder su don para pasar a tener una vida normal. Quizá Macri esté en lo cierto con su progresiva política de reducción de la inflación (la mayor generadora de pobreza).

Mañana PERFIL publica un extenso reportaje a Jeffrey Sachs, el economista con mayor experiencia mundial en la lucha contra la alta inflación, quien recomienda gradualismo para la Argentina.

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