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EL IMPERDIBLE

Una pelea elegida y con riesgos

Por Ricardo Kirschbaum para el diario Clarín.

Martes 6 de Febrero de 2018

Artículo extraído del diario Clarín - Por Ricardo Kirschbaum.

Moyano se incorporó súbitamente al "club del helicóptero" que ha captado adherentes variopintos: desde Barrionuevo hasta Zaffaroni, sin contar con quienes accionan con esta idea in péctore.

El domingo, Moyano puso en marcha su cuenta atrás y pronosticó, amenazante: "Creo que les queda poco tiempo".

Ya Barrionuevo le había recordado a Macri lo que les había pasado a Alfonsín y De la Rúa por meterse con los gremios. El ex juez de la Corte quiere que todo se termine pronto.

Eso sí, ninguno dijo que haría nada para que el gobierno se retire antes. Todo será la consecuencia de que Macri se haya metido con los gremios o de la implosión por el fracaso de la política económica.

Barrionuevo y, más concreto, Moyano avisan: no somos el Pata Medina o Balcedo, el gremialista de "El Gran Chaparral" y de los autos de lujo.

El camionero agrega que las acusaciones contra su familia son para desviar la atención de las torpezas del oficialismo.

Volviendo al comienzo, la radicalización del discurso de Moyano está en sintonía con lo que el líder camionero siente que está en juego. Por un lado, las investigaciones sobre lavado de dinero en la obra social de su sindicato y las vinculaciones con la barra brava de Independiente; por el otro, la pulseada pone en juego el centro mismo del poder gremial.

Lo central no está tanto en las chicanas y profecías sino en el desafío en un terreno que los caciques sindicales, como Moyano o Barrionuevo, consideran vedado a cualquier escrutinio.

La marcha de Moyano del 22 de febrero se está convirtiendo en una divisoria de agua.

Los ferroviarios y los metalúrgicos -desmintiendo una versión sobre un apoyo de Caló a esa manifestación- se abrieron de la convocatoria . Y los movimientos sociales, que tienen su propia problemática, no definieron nada .

El camionero quiere arriar al peronismo en esta partida pero para eso tiene que ponerle una carnada más sabrosa que la defensa de sus asuntos. Agita, entonces, el pronto final de Macri y de Cambiemos.

Hasta ahora sólo logró que el kirchnerismo se sume a una protesta a la que irán quienes tienen apenas una coincidencia: desatar una furiosa embestida contra el Gobierno.

Pero el peronismo está lo suficientemente partido. Una parte gruesa considera que la oposición intransigente no arrima votos suficientes para reconquistar el poder. Y la otra cree que la tolerancia y la negociación no es negocio partidario y menos personal.

Moyano y Barrionuevo enfrentaron en su momento a Cristina Kirchner. El camionero -y los gremios que aún le responden al gastronómico- quiere convocar sosteniendo que es el "sistema" gremial lo que está en peligro.

La convocatoria de la manifestación del 22 alude a cuestiones económicas más amplias para aumentar la base.

Los conflictos con estos dirigentes sindicales no se pueden analizar de una manera lineal. Muchas veces la oratoria volcánica esconde, en una gran proporción, un reclamo también vigoroso de un arreglo negociado.

La exacerbación de la pelea puede relacionarse también con un cálculo. En el caso de Moyano, al menos, su advertencia sobre el poco tiempo que le queda al gobierno de Macri puede leerse como una muestra de su propia preocupación por su situación judicial.

Macri ha caído en su imagen pero la competencia con Moyano lo favorece mucho. Esa conclusión no cuenta qué puede perder.


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