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Editorial del 14 de noviembre de 2017

Esta discusión sobre si somos Corea del Norte o Corea del Sur está sustituyendo la verdadera discusión que tenemos que tener hoy

El debate de hoy es mucho más interesante, mucho más estimulante, mucho más desafiante. Y me gustaría saber si estamos a la altura de ese debate.

Martes 14 de Noviembre de 2017
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Durante 17 años de este programa he intentado siempre mezclar la información de los temas del día con mi punto de vista personal. He tratado de no personalizar los temas. 

Pero ayer me tocó criticar a amigos. 

Encontrarme en posiciones contrapuestas con personas que respeto mucho no me ocurre. Ayer yo expuse de manera un poco brutal como consecuencia del recalentamiento que ha habido en los medios de comunicación. 

Mi propósito fue el de motivar el debate. 

Estamos recontra claros que con independencia de mis discrepancias tengo un gran afecto por Luis Majul y un gran respeto por Federico Andahazi. 

Me pareció que valía la pena generar una discusión entre personas que tenemos los mismos ideales, las mismas perspectivas.

Estamos claros que Argentina tuvo durante doce años un gobierno que intentó hacer de la Argentina un experimento delirante y además fracasado, que fue hacer de Argentina algo que se le parezca a una mezcla de Venezuela con Irán. 

Yo fui el primero junto a algún otro colega en el año 2003 en subrayar lo que se venía en la Argentina. 

Mi papel en la discusión con los Kirchner fue un papel significativo que tiene que ver con el prestigio de este programa. 

Es cierto que Argentina tuvo este intento de extravío acompañado de un proceso de corrupción significativo, mala praxis en lo económico. 

Durante mucho tiempo los Kirchner utilizaron los medios de comunicación para librar su batalla. 

Todos los periodistas nos vimos envueltos en discusiones espantosas. 

Hoy 14 de noviembre tenemos derivaciones importantísimas. Tenemos a Vandenbroele a punto de arrepentirse el viernes. 

Tenemos a Lagomarsino declarando por un tema de los más relevantes que fue la muerte de Nisman. Tenemos a Cristóbal López que fue el arquetipo del empresario kirchnerista. 

Tenemos además una situación económica conectada con el extravío económico anterior. 

Todo lo que estamos viviendo hoy tiene que ver con alternativas derivadas del extravío ocurrido durante esos años. 

Se ha generado una discusión en las últimas horas sobre si Argentina se debate entre ser Corea del Norte o Corea del Sur. 

Yo me acordé ayer de una figura literaria que tiene que ver con las patrullas perdidas. 

Mucha gente sigue peleando sin enterarse que la batalla se acabó. En el caso argentino se acabó hace dos años y se volvió a acabar hace dos semanas. 

Es cierto que algunos sectores y el Gobierno en particular contribuyó a generar la sensación de que la batalla continuaba. Porque le habrá sido útil a la táctica electoral. 

Así le funcionó bien.

Alguna otra gente supone que la batalla continúa por razones morales, por principios. Esto ocurre incluso en el kirchnerismo.

Esta discusión sobre si somos Corea del Norte o Corea del Sur está sustituyendo la verdadera discusión que tenemos que tener hoy.

Los medios de comunicación jugamos un papel en la construcción de esa agenda. 

Los temas que hablamos los periodistas, que hablamos los medios, que se habla desde el escenario del Martín Fierro hasta en las tapas de los diarios contribuye de un modo u otro a generar un ámbito apropiado para tener una discusión sensata sobre los verdaderos problemas argentinos.

El verdadero debate argentino de hoy no es si Argentina es Corea del Norte o del Sur. El debate es mucho más importante y mucho más serio, que es ahora que somos Corea del Sur ¿qué hacemos?

Estamos ahora enfrentados a un dilema mucho más importante. Ahora que sabemos que Argentina no es Corea del Norte, ¿qué hacemos?

Me da la impresión que esta discusión está sustituyendo a la verdadera discusión argentina que es qué hacemos con el país.

Estamos claros que si hay un delirante que insulta a Diego Leuco es una cosa inapropiada. 

Una locura total que nos desenfoca del verdadero debate argentino. 

El debate de hoy es mucho más interesante, mucho más estimulante, mucho más desafiante. Y me gustaría saber si estamos a la altura de ese debate.  

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