Suscribite a la newsletter
Revisá tu correo electrónico para confirmar tu subscripción
Editorial del 17 de febrero de 2017

Estamos discutiendo el rumbo del país y si esto es una nación o un call center que se dedica a atender los problemas del día

El Gobierno tiene que elegir entre dos caminos.

Viernes 17 de Febrero de 2017
Audio

El Presidente mandó a foja cero a dos de los temas más calientes de la semana. 

Hizo muy bien en admitir errores y decir que no es un mago y que si se equivoca, corrige. Es cierto también que aun habiendo retrocedido en lo que va de este año y en estos 15 días se ha extendido una preocupación sobre el rumbo de la Argentina. 

Las críticas han enfocado la responsabilidad en el famoso trío Peña, Quintana, Lopetegui. 

Hay que decir que Macri no proviene de la política clásica ni de los partidos políticos clásicos y ni se comporta como tal.

El Presidente gobierna sobre una coalición parlamentaria minoritaria e inevitable. 

Hay una rareza adicional a la conformación política y personal del Presidente que es que las coaliciones suelen armarse para ser mayoría. 

El Presidente ha optado por una política muy gradual lidiando con una herencia económica muy dramática pero asintomática. 

Los argentinos necesitan de un colapso para entender que estamos en una crisis. 

El Presidente, además, ha formateado un gabinete también bastante particular porque tiene demasiados ministros con muy poco poder político cada uno de ellos. 

Está especialmente dividida y fragmentada la conducción económica. 

Las últimas decisiones del presidente han profundizado este rasgo de una conducción fragmentada. 

Tenemos hasta acá un gobierno muy diferente a todo. 

Con un formato de gobierno muy diferente a lo que hemos visto. 

Si miramos los gestos de poder más complejos han estado orientados para ordenar cosas para adentro de su propio gobierno. 

Hasta acá tenemos un gobierno que se parece poco a lo que hemos visto antes y que es el que hay. El Presidente no es un hipócrita mentiroso. 

Hay otros aspectos más complejos que estos aspectos visibles. 

El más interesante es que a diferencia de los tres políticos más importantes que ha tenido Argentina hasta Macri, Alfonsín, Menem y Kirchner, Macri no presentó rupturas visibles con el orden político anterior. 

Encontramos una primera diferencia sustancial de Macri. 

Al punto tal que aquella controversia que creímos resuelta en 2015 en el sentido de optar por un camino extraviado o racional, lo creímos resuelto: Argentina votó a Macri. 

Lo que vemos hoy es una convivencia entre el futuro y el pasado que no ha logrado resolverse. 

Nos metemos en un problema complejo que es cuál es el papel de Macri en la historia argentina. 

El papel histórico de Macri es romper con este orden político preexistente diseñando uno nuevo. 

El Gobierno tiene que elegir entre dos caminos. O tiene un rumbo y un proyecto de nación o es un call center. 

Una desprolijidad como la del Correo hacen que la mayoría de los argentinos se agarre la cabeza. Porque no estamos discutiendo el Correo. Estamos discutiendo el rumbo del país y si esto es una nación o un call center que se dedica a atender los problemas del día.

RECOMENDADOS